31 de marzo de 2011

Un instante más feliz

No se si la persona que lea esto, alguna vez en su vida ha perdido a un ser querido, pero por desgracia yo si, varias veces y el dolor en el momento de la muerte pareciera que nunca se ira, es algo que no se puede describir, el dolor de saber que no veras físicamente a ese ser amado es inmenso, pero con el paso de los días y los meses como todo en la vida nos acostumbramos a esa ausencia, y es necesario, para que podamos seguir, para vivir, el dolor tiene que seguir sanando y que lo que va quedando es el recuerdo, las memorias, el aprendizaje y el sentimiento.

Y pensando en la muerte, el dolor y el recuerdo, llega a mi mente este pensar, conozco personas que han estado cargando y continúan cargando con sus muertos toda la vida y no me refiero al ser querido que falleció, me refiero a las malas experiencias, a aquellas cosas que pasaron en tu vida hace años y aun hoy sigues reviviéndolas, que si te peleaste con tu mejor amiga en la secundaria, que si tu esposo hace 10 años te pego los cuernos, que si tu hija salió embarazada (y eso que ya le estas celebrando los 15 a la nieta), que si tu madre fue muy dura contigo en adolescencia, en fin un montón de cosas que han PASADO y que aun hoy sigues cargando con ellas, hablando de lo mismo y reviviendo ese momento una y otra vez como si fuera presente.

Pero algo he aprendido en esta corta existencia, lo único, léanme bien, lo único que no se puede reparar en esta vida es la muerte y aun a ella nos reponemos.

Aprendamos HOY a dejar ir, a perdonar, a comprender, a empatizar, a olvidar. Puedo darte la certeza que sentirás una carga menos, un dolor que ya no estará, un espacio en el corazón que servirá para amar, para luchar y para ser cada día un instante más feliz.