En la vida, todo se trata de el valor, a veces de lo que tienes, otras de lo que no tienes. Puede que a primera leída pienses en lo monetario; pero a lo que me refiero va mas allá, hablo de esos minutos compartidos con alguien que amas, de esa hora que te dedicas solo para ti, para leer, para mimarte, para consentir el espíritu.
Mucho de lo que sé acerca del valor lo he aprendido a fuerza de experiencia un tanto difíciles, pero si hay algo que siempre tengo presente es valorar la calidad mas que la cantidad.
Todo lo muy bueno ha sido siempre poco y raro, porque no se valora mucho lo que existe en abundancia, cuando las cosas se alargan se le pierde el gusto, cuando no cuestan también.
En vez de que algo sea gigante pero hueco, vale más ser pequeño y sólido, que valga la pena, que se disfrute el tiempo que dure aunque sea poco, como los libros que a veces se estiman por su tamaño, como si hubiesen sido escritos para ejercitar el brazo, cuando su fin verdadero es fortalecer la inteligencia.
Es un vicio de el ser humano querer abarcar mucho, que al final pienso que es no abarcar nada, porque de pequeños momentos se disfruta la vida. Vivo la vida en un vasito cuando tengo el chance de comprar mi helado favorito, en una foto cuando mis sobrinos sonríen para mi cámara, en una llamada cuando hablo con mis hermanos, en unas horas cuando tengo el chance de compartir con mis padres, en un Te amo de mi esposo, en una hora dedicada solo para mi. La vida se vive en aquello que disfrutas y que nunca tendrá precio.
2 comentarios:
Es algo así: como de a ratitos :)
En cámara lenta :)
Publicar un comentario