Para que sometida a prueba vuestra
FE, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con
fuego, sea hallada en alabanza, Gloria y honra cuando sea manifestado
Jesucristo”. 1Pedro 1:7
La purificación del oro se hace a través del fuego, se funde en horno para ser derretido a altas temperaturas, toma forma a través de golpes y esto hace
que el oro llegue a ser hermoso, resplandeciente y adquiera gran valor.
Alguna vez has pasado por un horno de dolor, de aflicción, de pruebas, y es
justamente en ese horno donde como los jóvenes hebreos nos encontramos con
Dios, nuestro corazón se abre para escuchar su voz y nos aferramos a él con fé.
Puede que hoy Dios esté haciendo una obra especial en tu vida, refinandote
como el oro. El proceso es doloroso porque incluye quitar cosas y personas a
las que te has aferrado, pero Dios no te abandonará y al igual que el oro no
excede nunca de la temperatura, Dios jamas permitirá que estes en el horno de
la afliccion mucho mas tiempo.
Confía que al final podrás declarar con gozo que lo más valioso que te queda
es el tesoro de la fé.
Mayeli Rodriguez
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